Aquel pobre hombre se llamaba Juan Caquita.

Como habrán de comprender que con ese nombre la vida era para el señor Caquita un sufrimiento continuado.

En la oficina, las secretarias le gritaban de un lado a otro del local: "-¡Señor Caquita!".

Él acudía presto, a ver en qué podía servir, y resultaba que para nada lo habían llamado las traviesas chicas, únicamente para que todos rieran al escuchar aquel chistoso nombre.

¡Pobre señor Caquita! ¡Cómo sufría a causa de su cacofónico apellido!

Se decidió a cambiarlo, pues, por otro que fuera al mismo tiempo sonoro y de prosapia.

Luego de buscar con empeño igual al del hidalgo de la Mancha cuando se bautizó a sí mismo, el señor Caquita halló el nombre "Farnesio", que le pareció noble y significativo, pues según consultó en un diccionario así se llamaba el famoso duque de Parma, Alejandro Farnesio, quien combatió en la batalla de Lepanto, y que, aunque tuvo un hijo de feo nombre, Ranuccio, se honraba con aquel claro apelativo.

Caquita contrató a un abogado, y éste inició un procedimiento de jurisdicción voluntaria a cuyo término el juez autorizó al C. Juan Caquita a llamarse en lo sucesivo "Juan Farnesio".

En el momento mismo en que recibió aquel permiso judicial, don Juan dijo a su abogado: "-Quiero que inicie hoy mismo otro procedimiento igual, licenciado. Ahora me quiero llamar 'Juan Farné'".

El abogado se asombró, y vaya que es difícil que un abogado se asombre de algo. "-¿Por qué quiere usted llamarse ahora 'Juan Farné'? -preguntó sorprendido-. Ya tiene un nombre que no se presta a risas: 'Juan Farnesio'".

"-Es cierto, licenciado -reconoció don Juan-. Pero mis compañeras de oficina son muy mendiguillas.

Me preguntarán cómo me llamo.

Yo les diré: 'Juan Farnesio'.

Entonces ellas volverán a preguntar: 'Y ¿cómo se llamaba antes?'.

Yo tendré que responder: 'Juan Caquita' y otra vez se reirán de mí.

Del otro modo, cuando me pregunten cómo me llamo ahora les responderé: 'Juan Farné'.

Ellas, mendiguillas como son, me preguntarán: '¿Y cómo se llamaba antes?'.

Entonces yo les responderé: 'Juan Farnesio'. Y seré yo el que me ría de ellas"...